Andar como un ninja
En el mundo de los ninjas, el silencio era su principal aliado. Cierto es que un ninja estaba preparado para luchar cara a cara, y enfrentarse a varios enemigos, pero el ninja minimizaba al máximo el riesgo.
Un samurái no podía entablar una lucha sin avisar a su enemigo, era deshonorable. Un ninja sin embargo, no tenía esa moral y su único objetivo era terminar la misión asignada. Para ello, era esencial que dominase las técnicas del sigilo.
Cualquiera pensaría que andar sin hacer ruido es fácil y no necesita un entrenamiento especial. Quizás, si la misión encomendada era asesinar a un mercader, podría hacerse en plena calle sin que la victima sospechase del ninja, pero cuando el escenario era un bosque o había llovido la cosa cambiaba.
La realidad es que aunque los ninjas eran contratados para asesinar, una de sus misiones más comunes era el robo de material o espionaje. Para cumplir cualquiera de estos dos objetivos, el ninja debía acceder al lugar sin ser escuchado, el problema se incrementaba debido a que las casas japonesas tenían en esa época el suelo de madera, por lo que el sonido se incrementaba y mucho.
Las técnicas que usaban para moverse le ayudaban a evitar ser escuchados en zonas de hojas secas y charcos, a caminar pegado a una pared y una considerable velocidad. Incluso tenían una técnica especial para moverse en los lugares en los que existía un mecanismo que hacía chirriar los suelos de madera.
